¡A la mierda 2020! Ilustración

Por fin hemos podido enviar el 2020 a la mierda. Un 2020 para el que ninguno estábamos preparado. Un 2020 que empezamos con mirada entre incrédula y burlona porque los chinos construían en Wuhan, una ciudad de la que la mayoría de nosotros nunca habíamos escuchado hablar, un hospital de emergencia en tiempo récord, a la vez que confinaban a una población de más de 11 millones de personas en esta ciudad. ¿Qué?

Lo que sigue ya lo conocemos. Un montón de palabros, términos y conceptos que a duras penas empleábamos se volvieron tristemente cotidianos: pandemia, confinamiento, aplanar la curva, epidemióloga, virólogo, resiliencia, incidencia acumulada, toque de queda… ¿Y qué mierda es eso de nueva normalidad? ¡Venga ya! Que no, que no me sirve, que ese concepto no lo compro, ¡ea!

Y lo peor, el dolor por las pérdidas, las terribles consecuencias económicas, la incertidumbre que nos angustió, las lágrimas de los amigos, no poder abrazar, la AUSENCIA: ausencia de besos, de caricias, de familia, de amigos, de música en directo… AUSENCIA.

Espero que 2021 sea muy diferente y que a partir de ahora, aunque de manera lenta y progresiva, recuperemos la normalidad, la de verdad, la de siempre, con sus más y sus menos, con todo, pero NORMALIDAD al fin y al cabo.

¡A la mierda 2020! Ilustración